Apenas es jueves y parece que no puedo dar un rato mas de trabajo, me encuentro totalmente saturada, cualquier tarea me lleva mucho más tiempo de lo normal, añoro el fin de semana con la principal idea de descansa aunque en el fondo estoy segura de que no será suficiente. Pasa el fin de semana y, efectivamente, no resulta suficiente para sentir que realmente descansé, estoy irritable, me desquito con la primer persona que se me pone enfrente, me siento agotada, pero físicamente no, agotada de otra forma, me urgen vacaciones y no veo en el horizonte la posibilidad de tomarme los días necesarios para realmente reponerme.
Si la historia anterior, en mayor o menor medida, te suena familiar o te produce la sensación de haberla vivido o, por aún, parece una página de tu diario actual todo parece indicar que haz experimentado o estas experimentando agotamiento intelectual.
Hay muchos términos para designar a este estado, sin embargo yo lo he vivido y de manera personal me parece el más adecuado. El agotamiento intelectual se caracteriza precisamente porque la fuente de éste no es el esfuerzo físico, sino la carga intelectual ya sea por realizar una tarea que sea especialmente intensa a nivel intelectual o por intentar dividir nuestra atención a lo largo del día o de la semana en múltiples tareas que requieren habilidades diferentes.
Algunas formas de evitar llegar al agotamiento intelectual son las técnicas de relajación que permiten desconectarse completamente de los quehaceres cotidianos, el ejercicio físico proporcionándole al cuerpo desahogo físico de las tensiones y cansancio físico además del intelectual, tener todos los días actividades recreativas, en las que disfrutar sea la única tarea y, cuidar el balance de vitaminas y minerales en la dieta diaria, entre otras.
Un error muy común cuando alguien empieza a experimentar algunos síntomas del agotamiento intelectual es centrarse en la idea de que tiene tantas cosas que hacer en ese momento que no puede parar y posponer el descanso y las actividades recreativas. En época de exámenes, por ejemplo, muchos estudiantes dejan de hacer ejercicio; al inicio de las clases o al final de las mismas las mamás dejan de frecuentar a sus amigas. El problema es que esto acumula aún mas la sensación de cansancio, las actividades se realizan cada vez de manera mejor eficiente, mas lentas y con menos calidad, por lo que la carga de trabajo parece aumentar y la situación se empeora.
Si se aproxima un periodo con una carga de trabajo importante, es indispensable tener en mente que, por mas pesado que sea el día, para conservar la salud física y mental, es importante guardar un momento para la recreación y el ejercicio físico. Con esto nuestro rendimiento será mayor, trabajaremos mas rápido y mejor y estaremos en mejor disposición con los que nos rodean, además evitaremos caer en agotamiento intelectual.
La pregunta para mis alumnos ¿han vivido periodos de agotamiento intelectual? ¿cómo los han manejado?.