Me he enfrentado frecuentemente en terapia con personas inmovilizadas porque no pueden tomar una decisión. Se enfrentan a una serie de posibilidades, más o menos atractivas y, en lugar de elegir una y actuar en consecuencia, se quedan inmóviles y generando una gran angustia personal por no poder decidir.
Los argumentos para no decidir suelen ser variados: algunos se auto-convencen de que no están preparados para hacerlo, otros no se sienten capaces, otros más le echan la culpa a terceros (su pareja, sus padres, sus hijos, su situación económica, su situación laboral, en fin, para esto hasta el clima sirve)… y así puedo continuar la lista, la realidad común es que cambian la acción por una parálisis que puede extenderse incluso a otras áreas de su vida y que se sienten incapaces de superar solos (por eso van a terapia), pero además les genera mucha angustia.
¿Qué pasa con estas personas?, les diré la respuesta mas sencilla desde mi experiencia, no saben renunciar. Cualquier decisión, pequeña o grande, implica una renuncia de magnitud proporcional; una decisión pequeña exige renuncias pequeñas, hago ejercicio o descanso, si decido hacer ejercicio y solo tengo tiempo para una cosa renuncio al descanso, en una decisión pequeña parece no haber mayor problema. Pero cuando las decisiones son grandes las renuncias también lo son, ¿me caso? Si la respuesta es si, renuncio a un montón de cosas que implica mi vida de soltera; ¿elijo esta carrera? En la respuesta afirmativa se renuncia a muchos caminos alternativos, a tener el horizonte abierto, voy cerrando mi vida, voy adquiriendo compromisos
No hay opción, decidir es renunciar, y si lo vemos como cantidad siempre perdemos más de lo que ganamos, nos quedamos con una opción entre tal vez miles.
Entonces, ¿vale la pena?, indudablemente si, porque con el paso del tiempo todos nos damos cuenta de que tenerlo todo no es posible y que si no escojo uno, la alternativa es ninguno (de lo que sea)… solo hay que cuidar que esa opción sea la mejor para mi en ese momento y comprender que cualquier decisión pude rectificarse, modificarse, matizarse, pero que si me quedo inmóvil entonces renuncio a vivir mi vida, y el tiempo que pierdo de esta manera es imposible de recuperar.
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Hola. De verdad esto me acaba de abrir los ojos en cuanto a dos sentimientos que no se como manejar. El punto es, decidir. Decidir es renunciar por lo que acabo de leer. Y creo que no estoy preparado a renunciar a una de las partes? entonces, debo quedarme con la alternativa “ninguno” ?