En días pasados asistí a una conferencia que se impartió para los alumnos que elegirán carrera en los últimos meses. No es mi intención poner en evidencia al conferencista pero si analizar la idea central que yo creo rescatar de lo que él les compartió a los alumnos y presentarla para el análisis de ustedes, los lectores.
En términos generales el panorama que se les planteó a los futuros universitarios fue que en la vida cada vez las metas se alcanzan mas rápido. Les planteaba el ideal de llegar a ser gerentes generales de grandes corporaciones internacionales antes de los 30 años señalando para ello, claro esta, algunos ejemplos muy sonados últimamente en medios publicitarios.
Mi mente al escucharlo claro que voló, muy influenciada por mi papel en el bachillerato de orientadora (aunque no vocacional), pero también por el contraste de lo que el ponente decía con lo que veo en el día a día de la realidad actual del país.
La tendencia general es a vivir de esta manera acelerada para, de manera violenta, intentar estancarnos en ese periodo de tiempo entre los 20 y los 40 años. ¿Qué pasa con esa tendencia a vivir al estilo “Pancho López”, si recuerdan esta canción o la historia Pancho López, chiquito pero matón, vivió su vida rápidamente y en pocos años hizo lo que la mayoría de las personas tarda toda su vida en realizar… pero igual murió.
Vivir al estilo “Pancho López” tiene muchas implicaciones, menospreciar otras etapas y momentos de la vida, por la que todos pasaremos y que tienen su encanto particular, un énfasis exagerado en hacer cosas, como si el hacer fuera la esencia del ser humano, olvidándonos del ser; una industria que vende juventud a cualquier costo, aún al precio de salud y unas generaciones agotadas de tanto hacer cosas pero que si las cuestionamos un poco mas a fondo la mayoría nos responderán que no saben para que hacen la mayoría de las actividades que realizan.