La prisión personal

Les quiero compartir una anécdota personal, hace pocos días platicando con mi hija de siete años me comentaba cómo eran sus compañeros de la escuela, me daba muchas características de cada uno de ellos en su lenguaje sencillo, me decía como fulanita era buena amiga, y como otro era bueno para dibujar, centrándose principalmente en lo positivo. De repente llegó a un niño, al que llamaré Carlitos,  con el que titubeo, no sabía que decirme, traté de ayudarla con características pero ninguna la convencia, después de algún rato de pensarlo por fin me dijo: “es que Carlitos esta como encerrado”. ¿Encerrado? le pregunté sin comprender, si – me dijo – “como que no puede salir”. Aún pensando en algo mas simple insistí “¿sus papas no lo dejan salir?” ya un poco desesperada me respondió: “no mamá, el solo no se deja salir”.

Me quedé sorprendida del razonamiento, cuantas veces nos quejamos por un sinnúmero de limitantes externas, de lo que no nos deja avanzar, pensamos que seríamos mas felices si las condiciones en las que estamos cambiaran, si los demás cambiaran, pero pocas veces reflexionamos en las formas en las que nos “encerramos a nosotros mismos”.

Nuestros propios miedos e incertidumbres, nuestras dudas de nuestra capacidad personal, el miedo al que dirán los demás si nos equivocamos o si nos atrevemos a ser diferentes, en fin, nuestras ataduras personales pueden tener muchas formas, incluso el miedo a probar algo diferente que se esconde en el “así lo he hecho siempre” o en el “así soy yo”.

La verdad es que ninguno de nosotros “es” de determinada forma sin posibilidad de cambio, todos “actuamos” de determinadas maneras dependiendo de las circunstancias y en cualquier momento podemos decidir actuar de forma diferente. La prisión personal tal vez sea la mas difícil de romper porque requiere de un autoconocimiento profundo y de una voluntad fuerte para vencer esas cadenas invisibles que nos mantienen repitiendo viejos patrones que no nos sirven. La reflexión de hoy es ¿en qué te autolimitas? ¿qué pretextos te das a ti mismo para no ser mejor? ¿cómo mantienes tu prisión personal?

Esta entrada fue publicada en General. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a La prisión personal

  1. Armando Delgado Galván 6312 dice:

    La persona más difícil de conocer en ocasiones es a uno mismo, romper con viejos paradigmas, complejos, e ideas que nos limitan puede ser mucho más complejo que vencer un obstáculo puesto por un tercero, es probablemente por ello que el dominio de si mismo es más importante que cualquier otro, no cabe duda que el prejuicio más grande de vencer es el que nos ponemos nosotros mismos.

  2. Leon Lara Romo Luis Eduardo 64-20 dice:

    Es muy dificil tambien conocernos a nosotros mismos porque en ocasiones no sabes ni que queremos ni que nos gusta nada y tenemos que saber como resolver ese tipo de problemas asi que yo pienso que primero nos tenemos que conocer a nosotros mismos y romper ese obstaculo y luego empezar a conocer a fondo a los demas.

  3. Marco Antonio Gutierrez Gutierrez 6418 dice:

    Como todos sabemos, es indiscutible el decir “me conozco” pero cuantas veces hemos pasado por situaciones en lo que no estamos conformes con acciones o pareceres personales que por ciertas razones queremos cambiar, yo creo que día con día hay nuevos obstáculos y hay que vencerlos y no dejar que el miedo a hacer algo o sobresalir en la vida nos encierre en un ser irreal de nosotros mismos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>