Hace algunos años, cuando apenas iniciaba mi carrera en la educación, tuve la oportunidad de darle clase a un grupo de universidad, creo que era el quinto semestre de la carrera de psicología, un grupo que la mayoría de los maestros catalogaba de difícil y conflictivo. No puedo negar que inicié el semestre con algo de temor, además de la mala fama del grupo sabía que había en el mucha gente mayor que yo, gente que después de trabajar en otras áreas decidía incursionar en la psicología y a mis 24 años esa era otra razón para sentirme insegura, así que preparé mi materia lo mejor que pude, le invertí mucho tiempo a actualizar mis conocimientos, que no podían estar muy atrasados pensaba ya que acababa de egresar, pero aún así busqué mucha información, muchas alternativas y armé un curso que me llenó por completo. El resultado fue muy bueno, me divertía realmente en la clase, a pesar de que era a las 7 de la mañana y la mayoría sufría por llegar a tiempo, ya que después del límite de tolerancia no podían entrar, de que leyeron mucho, investigaron mucho y trabajaron mucho, en ningún momento sentí que trabajaba con un grupo difícil era un grupo que quería aprender y que exigía que se les tratara como alumnos responsables, ya que en su mayoría lo eran.
¿Por qué los etiquetaban entonces como alumnos difíciles?, al convivir mas tiempo con mis compañeros maestros y con los alumnos me fui dando cuenta de los pequeños detalles que les daban este calificativo. Era un grupo que no aceptaba una clase mal preparada, que exigía que el maestro dominara perfectamente el tema que les estaba tratando de transmitir, que exigía asistencia y puntualidad a sus maestros, no les gustaba perder clase, que pedía que sus trabajos fueran revisados a conciencia, no simplemente tomados en cuenta como entregados o no entregados, era un grupo que sabía que su desempeño laboral y en gran medida su futuro dependía de lo que exigieran de sus maestros en la universidad y por tanto exigían que los maestros hicieran su trabajo. Esa era la razón por la que algunos maestros, que en realidad no hacían su trabajo, se quejaban del grupo por ser difícil y conflictivo. Debo decir que aprendí mucho al trabajar con ellos y que veo todavía a algunos con mucho gusto cuando los encuentro.
En el último semestre, y en algunas ocasiones con anterioridad, he luchado con algunos alumnos, no puedo hablar del grupo completo, que quieren lo contrario de lo que exigía este grupo conflictivo; alumnos que quieren que pase por alto la puntualidad, que quisieran que la calificación fuera entregado o no entregado, y que serían felices si yo llegara, me sentara en el escritorio e hiciera como que trabajo, mientras ellos hacen mas o menos lo mismo que harían en un café por la tarde, platicar con sus amigos. No puedo calificar de conflictivo y rebelde a un grupo que no quiere trabajar, la rebeldía radica en buscar una mejor manera de hacer as cosas, en romper el orden establecido para encontrar una mejor forma de llegar a un mejor resultados, no en encontrar la mejor manera de no hacer nada…
Mi mejor deseo en este año y este ciclo que termina es que sean estudiantes universitarios “difíciles y conflictivos”, que exijan que sus maestros se preparen, que revisen con cuidado sus trabajos, que los corrijan, que les pongan el 6, 7, 8 que se merecen, pero que les digan en que se equivocaron y les enseñen cómo corregirlo, que asistan a clases, que les hagan buenos exámenes, que los obliguen a pensar y no solo a adivinar, que los hagan leer, de todo un poco, que los entusiasmen por la cultura en general, la música, la pintura, el teatro; que los inviten a la interdisciplinariedad, a no hacerse islas en su profesión sino a compartir y complementarse con otras profesiones; que los pongan en contacto con su realidad próxima, con las necesidades de este estado cada vez mas polarizado en el sentido socioeconómico, cada vez mas conflictuado en lo familiar, en lo social, en lo personal.
Espero sinceramente que la mayoría de ustedes hagan que sus grupos universitarios sean “difíciles y conflictivos”… mucha suerte!