Si los sueños se hicieran realidad!

Hoy estuve en reuniones con papas de alumnos que están teniendo problemas con sus calificaciones, la reflexión con una de ellas nos llevó a pensar en su hijo ideal, no le fue difícil identificar una lista bastante amplia de características “soñadas” en su hijo; sin embargo, profundizando un poco mas en lo que soñaba para considerar a su hijo como el hijo ideal cayó en la cuenta de que si su hijo presentara todas esas características sería poco mas que un robot irreconocible y ciertamente no sería su hijo al que por cierto, ama mucho.

La mayoría de nuestros sueños tienen ese tinte de irrealidad que aparece bastante atractivo, ese toque de perfección que, en la realidad, puede resultar bastante aburrido.

Les invito a hacer un ejercicio mental, ¿qué pasaría en su vida si en este momento se cumpliera, al pie de la letra el sueño que acapara principalmente sus momentos de ensoñación?… tal vez al reflexionar con mayor cuidado se darían cuenta de que en realidad el resultado no sería del todo bueno, igual que la mamá, tal vez están invirtiendo demasiado tiempo en soñar con una realidad alterna que no resultaría tan agradable si se realizara y, al hacerlo, se están perdiendo de vivir un presente mucho mas atractivo.

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Motivación: de afuera hacia adentro.

La teoría nos dice que existen dos tipos generales de motivos para realizar una acción, los internos y los externos. Los internos tienen que ver con la realización personal, con el crecimiento personal, con necesidades de mejora interna; los externos tienen que ver con complacer a los demás o con ganar “recompensas”.

Teóricamente la motivación externa o extrínseca se presentaría principalmente en los niños y conforme se crece y la madurez aumente la motivación debería ser mas interna o intrínseca. Sin embargo en algunos casos algo falla… comparando la motivación de las pequeñas de primaria con la motivación de los grandes de bachillerato parece que la teoría no se aplica del todo. Resulta que cuando pregunto a las pequeñas de primaria la razón por la cual hacen la tarea sorprendentemente me responden lo que puedo catalogar como motivos internos: para aprender mas cosas, para que cuando sea grande sepa mucho; por otro lado, al indagar las mismas razones en los preparatorianos la respuesta da idea de mas motivos externos: para no perder puntos, para no reprobar.

El tipo de motivación nos da también un tipo diferente de actitud ante el estudio, la pequeña de primaria termina la tarea y busca que leer, si se le propone sigue haciendo ejercicios de los mismo, o busca alguna otra actividad en la que aprenda, porque le gusta aprender, la calificación es un extra. El preparatoriano termina la tarea con el mínimo indispensable, si es que la termina, y en ocasiones solamente calcula lo que debe de hacer para obtener el pase, la calificación determina su actuar y no el aprendizaje.

¿Qué pasa en el camino? ¿Por qué en lugar de ir de lo externo a lo interno el proceso aparentemente es al revés? Espero sus reflexiones.

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Agotamiento Intelectual

Apenas es jueves y parece que no puedo dar un rato mas de trabajo, me encuentro totalmente saturada, cualquier tarea me lleva mucho más tiempo de lo normal, añoro el fin de semana con la principal idea de descansa aunque en el fondo estoy segura de que no será suficiente. Pasa el fin de semana y, efectivamente, no resulta suficiente para sentir que realmente descansé, estoy irritable, me desquito con la primer persona que se me pone enfrente, me siento agotada, pero físicamente no, agotada de otra forma, me urgen vacaciones y no veo en el horizonte la posibilidad de tomarme los días necesarios para realmente reponerme.

Si la historia anterior, en mayor o menor medida, te suena familiar o te  produce la sensación de haberla vivido o, por aún, parece una página de tu diario actual todo parece indicar que haz experimentado o estas experimentando agotamiento intelectual.

Hay muchos términos para designar a este estado, sin embargo yo lo he vivido y de manera personal me parece el más adecuado. El agotamiento intelectual se caracteriza precisamente porque la fuente de éste no es el esfuerzo físico, sino la carga intelectual ya sea por realizar una tarea que sea especialmente intensa a nivel intelectual o por intentar dividir nuestra atención a lo largo del día o de la semana en múltiples tareas que requieren habilidades diferentes.

Algunas formas de evitar llegar al agotamiento intelectual son las técnicas de relajación que permiten desconectarse completamente de los quehaceres cotidianos, el ejercicio físico proporcionándole al cuerpo desahogo físico de las tensiones y cansancio físico además del intelectual, tener todos los días actividades recreativas, en las que disfrutar sea la única tarea y, cuidar el balance de vitaminas y minerales en la dieta diaria, entre otras.

Un error muy común cuando alguien empieza a experimentar algunos síntomas del agotamiento intelectual es centrarse en la idea de que tiene tantas cosas que hacer en ese momento que no puede parar y posponer el descanso y las actividades recreativas. En época de exámenes, por ejemplo, muchos estudiantes dejan de hacer ejercicio; al inicio de las clases o al final de las mismas las mamás dejan de frecuentar a sus amigas. El problema es que esto acumula aún mas la sensación de cansancio, las actividades se realizan cada vez de manera mejor eficiente, mas lentas y con menos calidad, por lo que la carga de trabajo parece aumentar y la situación se empeora.

Si se aproxima un periodo con una carga de trabajo importante, es indispensable tener en mente que, por mas pesado que sea el día, para conservar la salud física y mental, es importante guardar un momento para la recreación y el ejercicio físico. Con esto nuestro rendimiento será mayor, trabajaremos mas rápido y mejor y estaremos en mejor disposición con los que nos rodean, además evitaremos caer en agotamiento intelectual.

La pregunta para mis alumnos ¿han vivido periodos de agotamiento intelectual? ¿cómo los han manejado?.

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Aprender a ser creativo

“Creatividad es permitirse cometer errores. Arte es saber con cuales quedarse” Scott Adams. El Principio Dilbert

Las empresas, las familias, la sociedad y el mundo en general necesita gente creativa. Personas que se salgan de los esquemas establecidos y que busquen mejores formas de hacer las cosas ya que la realidad es que muchas de las que repetimos hoy en día no funcionan y tienen fecha de caducidad próxima porque resultarán inaplicables.

La creatividad debe estar presente en cualquier área de la vida, necesitaremos soluciones creativas para el manejo de los desperdicios, para el control del tráfico en las ciudades, para llevar la economía de mejor manera. Pero también es necesario innovar en las relaciones interpersonales, en las relaciones de pareja, en la educación de los hijos, en las relaciones laborales, es prácticamente imposible pensar que todo permanezca estático en los próximos años, necesitamos evolucionar.

Lo complicado resulta porque parece que no nos enseñan la creatividad y mas allá, la mayoría de las personas consideran que la creatividad es el privilegio de unos cuantos, que se nace con ese “don” y que mas bien esta ligado a las artes y a situaciones extraordinarias que a la vida cotidiana. La tendencia en el día a día es a repetir los viejos esquemas, aunque los critiquemos, a repetir las viejas fórmulas aunque sean obsoletas y no nos paramos a pensar que las cosas pueden se diferentes.

Empecemos por romper creencias erróneas, la creatividad no es un don de unos cuantos, es una forma de pensamiento que se puede aprender a desarrollar, y que cualquiera puede tener. Ser creativo es una actitud de apertura mental y un ejercicio consciente que mejora con la práctica, esta muy lejos de ser un lujo de unos cuantos privilegiados.

Para mis alumnos, ¿te consideras creativos?, ¿qué puedes hacer para desarrollar tu creatividad?, ¿qué tan importante consideras la creatividad en tu vida? Espero sus participaciones.

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¿Quienes son nuestros ídolos?

Hace alguno años, cuando escuchar a Alejandro Filio me entusiasmaba, entre las canciones que mas me gustaban del autor se encontraba una titulada “Habrá que creer” que proponía al que la escuchaba la teoría de que los seres humanos tenemos la necesidad de creer en algo o en alguien. Esa necesidad de, no solo creer en alguna persona que consideramos superior, un modelo a seguir, sino también imitar o tratar de parecernos en las principales cualidades a él.

Aclaro que no me refiero a una creencia religiosa (aunque Filio de alguna forma la mezcla en la letra de la canción al igual que incluye los personajes mágicos de la niñez) sino mas bien quiero profundizar aquí a un ídolo de carne y hueso que, por lo mismo, nos resulta admirable en su forma de vida o sus ideales y que nos resultaría cercano y posible de imitar.

Últimamente he leído opiniones sobre los ídolos de nuestro tiempo, desde las que señalan que lo que sucede es que los adultos no comprendemos los ídolos actuales y que por eso nos cuesta trabajo identificarlos como tales, hasta aquellas que, radicalmente, señalan que hay una carencia de ídolos en la actualidad, que los adultos no proporcionamos a nuestros jóvenes modelos a lo que admirar y mucho menos imitar, que la figura del ídolo de masas como la conocimos en algún momento ha desaparecido y deja lugar a un ídolo fugaz cuya única cualidad es la de destacar momentáneamente por aparecer en la televisión o por colocar algún éxito en la lista de popularidad de las canciones mas escuchadas, tal vez por ganar algún Oscar, pero no por poseer cualidades personales que lo destaquen entre la multitud y hagan a sus seguidores querer ser mejores personas.

Desde mi punto de vista el ídolo ha cambiado y se ha vuelto mas cotidiano, en cierta forma si creo que hay una carencia de ídolos de masas como los conocieron algunas generaciones anteriores. Los modelos que movían a grandes cantidades de gentes, las vidas ejemplares plagadas de virtudes y carentes prácticamente de defectos que nos vendió la historia y nuestros maestros cuando éramos chicos realmente no son destacados en la actualidad. Pero tampoco eran reales… Ese lugar debe ser ocupado por una persona de carne y hueso, real y cercana, no carente de defectos sino que es consciente de los mismos y se esfuerza día a día por superarlos, ídolos cotidianos.

Para mis alumnos la pregunta que guiará sus comentarios es ¿existen ídolos para su generación? ¿qué características tienen estos ídolos? y de manera mas personal ¿a quién consideran una persona digna de admirar e imitar en ciertas cualidades personales? y por último ¿qué tan cierta es la necesidad de creer en algo?

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Todo pasa cuando tenemos 20 años

Mi propuesta de hoy es a ver con cuidado este pequeño video, dura aproximadamente 3 minutos, pero el tiempo es relativo.

La idea de que el tiempo es absoluto y que cada minuto, hora, día y año dura lo mismo para las personas no se aplica desde el punto de vista de la percepción del tiempo por las personas, el paso del tiempo es totalmente relativo a la edad y al acontecimiento.

Los invito a ver el video y pensar un poco que tiene que ver con su vida, a comentarme lo que viene a su mente cuando escuchan esta información y a mis alumnos, ¿cómo se sienten al escuchar que el acontecimiento mas importante de su vida ocurrirá en el transcurso de los próximos 2 o 3 años? o que al menos así lo recordarán en el futuro…

Que lo disfruten.

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El enemigo en casa

Nada cuesta mas trabajo que romper con un mal hábito, y al mismo tiempo nada puede entorpecer tanto nuestro desarrollo cotidiano como repetirlo.

Los malos hábitos no aparecen solos, en un principio fueron simples conductas aisladas a las que no les dimos mucha importancia pero que empezamos a repetir y a variar las circunstancias en las que las presentábamos.

La verdad con los malos hábitos es que prácticamente nadie se atreve a decirnos que eso que hacemos es de hecho un mal hábito y, cuando alguien lo hace, saltamos a la defensiva con frases como “así soy y ni modo” o “ni siquiera tengo derecho a un pequeño gusto” o tal vez algo como “algún vicio tenía que tener” o un poco menos agresivo pero también poco realista “mañana empiezo a cambiar”.

El mal hábito es, como el título lo dice, tener al enemigo en casa, pero no solo eso, es alimentarlo y mantenerlo con la esperanza de que algún día, así por arte de magia, decida marcharse, la verdad es que si no hacemos nada activamente para correrlo no desaparecerá.

¿Qué podemos hacer? Veamos, si un mal hábito surge de la repetición de una conducta negativa que se hizo costumbre, la mejor forma de terminar con él es empezar a repetir una conducta contraria e incompatible con el mal hábito cuando este tienda a aparecer…

¿Alguien se anima a darme un ejemplo de un mal hábito en su vida? y pidiendo un poco mas ¿cómo aplicaría el simple consejo para erradicarlo?

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Mitos del psicólogo

Bienvenidos a este nuevo ciclo escolar a mis alumnos, y a aquellos que no son alumnos bienvenidos también a esta nueva rutina, ya que los ciclos escolares alteran la rutina diaria de pueblos y ciudades, aún para aquellos que no tienen relación directa con la escuela.

Les propongo que me ayuden a aumentar mi colección de mitos alrededor de la profesión del psicólogo, hay muchos, quiero saber cuales conocen ustedes y porque los consideran mitos.

Al término de la semana aportaré aquellos con los que me he topado yo y que no hayan aparecido en sus aportaciones. Agradezco su entusiasta participación…

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Reflexión de fin de curso

Hace algunos años, cuando apenas iniciaba mi carrera en la educación, tuve la oportunidad de darle clase a un grupo de universidad, creo que era el quinto semestre de la carrera de psicología, un grupo que la mayoría de los maestros catalogaba de difícil y conflictivo. No puedo negar que inicié el semestre con algo de temor, además de la mala fama del grupo sabía que había en el mucha gente mayor que yo, gente que después de trabajar en otras áreas decidía incursionar en la psicología y a mis 24 años esa era otra razón para sentirme insegura, así que preparé mi materia lo mejor que pude, le invertí mucho tiempo a actualizar mis conocimientos, que no podían estar muy atrasados pensaba ya que acababa de egresar, pero aún así busqué mucha información, muchas alternativas y armé un curso que me llenó por completo. El resultado fue muy bueno, me divertía realmente en la clase, a pesar de que era a las 7 de la mañana y la mayoría sufría por llegar a tiempo, ya que después del límite de tolerancia no podían entrar, de que leyeron mucho, investigaron mucho y trabajaron mucho, en ningún momento sentí que trabajaba con un grupo difícil era un grupo que quería aprender y que exigía que se les tratara como alumnos responsables, ya que en su mayoría lo eran.

¿Por qué los etiquetaban entonces como alumnos difíciles?, al convivir mas tiempo con mis compañeros maestros y con los alumnos me fui dando cuenta de los pequeños detalles que les daban este calificativo. Era un grupo que no aceptaba una clase mal preparada, que exigía que el maestro dominara perfectamente el tema que les estaba tratando de transmitir, que exigía asistencia y puntualidad a sus maestros, no les gustaba perder clase, que pedía que sus trabajos fueran revisados a conciencia, no simplemente tomados en cuenta como entregados o no entregados, era un grupo que sabía que su desempeño laboral y en gran medida su futuro dependía de lo que exigieran de sus maestros en la universidad y por tanto exigían que los maestros hicieran su trabajo. Esa era la razón por la que algunos maestros, que en realidad no hacían su trabajo, se quejaban del grupo por ser difícil y conflictivo. Debo decir que aprendí mucho al trabajar con ellos y que veo todavía a algunos con mucho gusto cuando los encuentro.

En el último semestre, y en algunas ocasiones con anterioridad, he luchado con algunos alumnos, no puedo hablar del grupo completo, que quieren lo contrario de lo que exigía este grupo conflictivo; alumnos que quieren que pase por alto la puntualidad, que quisieran que la calificación fuera entregado o no entregado, y que serían felices si yo llegara, me sentara en el escritorio e hiciera como que trabajo, mientras ellos hacen mas o menos lo mismo que harían en un café por la tarde, platicar con sus amigos. No puedo calificar de conflictivo y rebelde a un grupo que no quiere trabajar, la rebeldía radica en buscar una mejor manera de hacer as cosas, en romper el orden establecido para encontrar una mejor forma de llegar a un mejor resultados, no en encontrar la mejor manera de no hacer nada…

Mi mejor deseo en este año y este ciclo que termina es que sean estudiantes universitarios “difíciles y conflictivos”, que exijan que sus maestros se preparen, que revisen con cuidado sus trabajos, que los corrijan, que les pongan el 6, 7, 8 que se merecen, pero que les digan en que se equivocaron y les enseñen cómo corregirlo, que asistan a clases, que les hagan buenos exámenes, que los obliguen a pensar y no solo a adivinar, que los hagan leer, de todo un poco, que los entusiasmen por la cultura en general, la música, la pintura, el teatro; que los inviten a la interdisciplinariedad, a no hacerse islas en su profesión sino a compartir y complementarse con otras profesiones; que los pongan en contacto con su realidad próxima, con las necesidades de este estado cada vez mas polarizado en el sentido socioeconómico, cada vez mas conflictuado en lo familiar, en lo social, en lo personal.

Espero sinceramente que la mayoría de ustedes hagan que sus grupos universitarios sean “difíciles y conflictivos”… mucha suerte!

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La inercia

Siempre he creído que el “dejarse llevar” es uno de los principales riesgos de los grupos. No importa si se trata de un grupo de amigos, de un grupo de trabajo, de un grupo familiar o d un grupo escolar.

El riesgo radica en que llega un momento en el que las cosas simplemente se dejan pasar, la mayoría deja que unos cuantos marquen la pauta de comportamiento y ello permanecen ocultos, sin opinar, sin oponerse, al menos en voz alta.

Si nos acercamos a los miembros de un grupo que esta en este estado seguramente se quejará, y mucho, del estado en el que están las cosas, nos hablará de o que se debería hacer y de todo aquello con lo que no están de acuerdo. Pero no le preguntemos por qué no hace algo para que la situación cambie, porque se perderá en excusas, evasivas o simplemente dará por terminada la conversación.

Los costos de dejarse llevar para los grupos invariablemente son muy altos, he visto grupos de amigos simplemente alejarse poco a poco por quedarse callados y callar sus inconformidades, he visto familias desintegrarse sumidas en el proceso de “aquí no pasa nada” y veo en las escuelas frecuentemente generaciones que se quejan de que hubieran podido aprovechar mas su paso por las instituciones, y se alejan con un sentimiento de inconformidad no expresada. Los líderes que jalan hacia abajo a los grupos, una vez que se adueñan del poder son difíciles de desterrar, pero no hay que olvidar que el papel del líder es buscar el bienestar y crecimiento del grupo y que, si eso no sucede el grupo tiene el derecho y la obligación, de hacer lo necesario para que la situación mejore.

Si te encuentras en un grupo que se esta sumiendo en la inercia recuerda que quejarte en lo individual no resolverá el problema, afrontar la situación tal vez no sea la forma mas cómoda y tranquila de vivir el problema, pero si es la única que te asegurará que hiciste todo lo posible por que el grupo creciera y se desarrollara.

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