Les debía mi postura, que resulta por mas sorpresivo que parezca, que es muy similar a la de la mayoría de mis alumnos que participaron con sus comentarios. El ejercicio de la autoridad por parte de los padres es una obligación, a veces no muy placentera, pero siempre necesaria en la relación con los hijos.
Los hijos necesitan límites claros que les ayuden a aprender a autolimitarse, claro que conforme avanza la edad los límites deben ser menos, mas razonados, y siempre en función del beneficio de los hijos. Esto complica mucho la tarea de los padres, ya que la realidad es que caemos en la trampa muchas veces de colocar límites basados en nuestras necesidades personales y no en el crecimiento y mejora de los hijos… y los adolescentes lo saben perfectamente. Cuidado papas, la próxima vez que vayan a dar una orden o una prohibición piensen sinceramente a quien beneficia y en qué; si la respuesta mas directa no es al mismo hijo, entonces sería conveniente revisar la verdadera razón de ponerla.