Archivo de la categoría ‘Psicología y los peques’

Pasos para establecer normas en casa (3)

Miércoles, 28 de Mayo de 2008

La última entrega de los sencillos pasos para establecer normas en casa, vamos por los últimos 4:

7. Recordar las normas: No es bueno suponer que, por haber establecido la norma en una ocasión ya se va a recordar y cumplir. La obligación de los padres es recordar las normas y su motivación de la misma manera que cuando se estableció por primera vez.

8. Dar refuerzos positivos: Reconocer el esfuerzo de los hijos por cumplir con las normas, los mejores refuerzos son los afectivos. Si entramos en el peligroso juego de prometer premios por cualquier acción correcta de los hijos acabaremos pagándoles por todo, no se trata de eso, sino de que el niño sepa que nos damos cuenta de su esfuerzo y lo reconocemos.

9. Revisar las normas: las normas no son estáticas, cambian y evolucionan con la edad de los hijos, con los cambios en el ambiente y con los cambios en las familias, incluso las normas se deben ajustar en algunos casos a las características y necesidades individuales de cada uno de los hijos. Como padres necesitamos estar muy atentos a los ajustes necesarios en las normas, hacerlos a tiempo y comunicar los cambios oportunamente a los hijos.

10. Actuar frente a las transgresiones: el hijo debe aprender que sus acciones tienen consecuencias, las consecuencias negativas anunciadas en el momento de establecer las normas para su incumplimiento deben presentarse exactamente como se anunciaron. Me he enfrentado últimamente a muchos adolescentes que no tienen límites personales principalmente porque han sido muy amenazados, pero por lo general las amenazas no se cumplen, encuentro mas dificultades personales en aquellos que han vivido en constante amenaza sin cumplir, que en aquellos que no reciben consecuencias negativas pero tampoco amenazas; en los primeros el mensaje es mas ambiguo, los límites son menos claros y esto ocasiona un mayor descontrol.

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Pasos para establecer normas en casa (2)

Martes, 27 de Mayo de 2008

Seguimos con el tema…

4. Tomar la decisión: Decidirse a mandar y expresar claramente lo que se va a exigir.

5. Entrenar las normas: Explicar claramente las circunstancias en las que se aplicará la norma y las alternativas a su aplicación. Dar margen de error, permitir ensayo y error considerando la edad y dificultad. Por lo general, cuando se pone una norma es porque se esta pidiendo al hijo que haga algo que no hace o hace mal y uno de los principales errores de los papas es considerar que por el hecho de establecer la norma el hijo la va a realizar bien a la primera, si de entrada lo que se pide es algo que no se hace o se hace mal, se debe enseñar con detalle lo que esperamos, tal vez acompañarlo algunas veces a realizarlo y dar un tiempo de entrenamiento.

6. Motivar: Es importante considerar dentro de la motivación dos aspectos, el primero es el hecho de que la norma tiene detrás de si un valor, es importante hacerle al hijo evidente el valor que queremos reforzar con la norma, “porque lo digo yo” no es razón motivante.

Lo segundo es que los padres cometemos el error común de señalar constantemente cuando no se cumple la norma, y pasamos desapercibido el cumplimiento; además, enfatizamos las reglas o incluso las ponemos en momentos de frustración, tensión o desilusión. Si el hijo asocia la regla con regaño o frustraciones es muy poco probable que se motive a cumplirla.

Nos faltan cuatro para la próxima ocasión.

Pasos sencillos para establecer normas en casa

Lunes, 19 de Mayo de 2008

Hoy quiero compartir algo muy práctico que, cuando lo reviso en grupo de Escuela para Padres siempre es bienvenido y los comentarios después de llevarlo a cabo en casa también son positivos. Se trata de 10 pasos, estrategias, aspectos o como les quieran llamar, que es bueno tener en cuenta cuando se trata de establecer normas de conducta en casa. Cuando hablo de escuela para padres me refiero a grupos de papas de adolescentes, sin embargo se aplican para cualquier edad, comencemos:

1. Clasificar y elegir: no es posible limitar todas las conductas, ni poner restricciones sin ton ni son, es indispensable clasificar las conductas en dos categorías, aquellas que no pueden ser toleradas y las que son negativas pero tolerables, hay que elegir en consenso un máximo de 3 conductas de las consideradas como intolerables para iniciar y sobre estas hacer un primer reglamento. CUIDADO: es indispensable revisar si realmente la conducta es intolerable o negativa para el hijo (a) o si nos resulta molesta por razones personales pero en realidad no le causa daño al desarrollo del hijo.

2. Escuchar su punto de vista: esto es importante a todas las edades, pero conforme aumenta la edad se vuelve cada vez mas crucial, aunque la última palabra es de papá y mamá, resulta que muchas veces los hijos son razonables respecto a los límites que debe tener su conducta y nos sorprende su razonamiento; además la regla será mejor aceptada si participaron o al menos opinaron, en su elaboración.

3. Revisar que el ambiente sea propicio: cuidar que no se encuentren contradicciones entre lo que pido y lo que pasa en el ambiente de casa, un ejemplo sencillo: si pido que la hora límite para irse a dormir de un adolescente entre semana sea las 11 de la noche y el ruido general de la casa se extiende después de la media noche de manera habitual no estoy creando una condición ambiental que favorezca mi propia regla.

Nos quedamos con las tres primeras, en el transcurso de la semana completaré para llegar a las 10.

Autoridad y límites

Viernes, 4 de Abril de 2008

Los psicólogos de las escuelas se encuentran cada vez a edades mas tempranas con problemas de conducta en los niños, y esto parece tener una relación estrecha con un mal entendido en relación al ejercicio de la autoridad de los padres y el poner límites claros en cuanto a las conductas permitidas y no permitidas desde pequeños.

El concepto mismo de autoridad ha sido criticado, temido, satanizado y desvalorizado a lo largo de la historia de la educación. Pasamos de una autoridad paterna rígida y sin opción a réplica a la ausencia de autoridad o la renuncia a ejercerla, bajo múltiples argumentos; para encontrarnos actualmente con una generación de padres que, por un lado estan perfectamente conscientes de que ningún extremo es correcto y, por el otro, no saben como encontrar el punto medio y se encuentran temerosos de ejercer la autoridad y equivocarse en el intento.

El resultado: niños que no tienen claro lo que esperan de sus papas, ya que éstos pueden reaccionar de muy diversas formas ante la misma conducta. Niños que saben evocar y engrandecer ese sentimiento de culpa que genera en sus padres el ejercicio de la autorida y por lo tanto pueden manipularlos. Y, como ya se dijo, cada vez mas niños con problemas de conducta en las escuelas.

El ejercicio de la autoridad por parte de los padres es una obligación adquirida con la paternidad/maternidad, y es benéfico para el niño tener padres que cumplan con esta obligación de la mejor manera posible.

Debemos recordar que el niño pequeño no sabe autorregularse, necesita un límite claro y razonado para su conducta y ese límite debe venir de un adulto que lo ame lo suficiente para señalarselo, aunque aveces esto convierta a la paternidad/maternidad en una tarea menos placentera e idílica de lo que se había pensado.

Enuresis (Cuando la pipi se resiste)

Sábado, 29 de Marzo de 2008

La enuresis consiste en orinarse en la cama o en la ropa, se puede considerar como edad para diagnosticarla entre los cinco y los seis años, antes de esta edad se considera normal que algunos niños no logren un control total de esta función. Se puede clasificar como nocturna o diurna dependiendo del momento del día en que se presente; y como primaria o secundaria. Es primaria cuando el niño nunca ha logrado controlar los esfinteres, se considera secundaria cuando el niño ha tenido periodos en los que si ha controlado y en algún momento deja de hacerlo.

Las causas de este problema pueden ser:

  • Causas fisiológicas: algún problema en la vejiga o en el sistema urinario, siempre es necesaria la valoración médica.
  • Causas genéticas y madurativas: En el aspecto genético se ha encontrado que cerca del 75% de los niños con este problema tienen un familiar biológico que lo sufrió. En cuanto al aspecto madurativo la enuresis puede estar asociada con algún tiepo de retraso en el desarrollo del sistema nervioso central.
  • Causas debidas al aprendizaje: Una enseñanza demasiado rígida o intentar apresurar el proceso cuando el niño no tiene la madurez suficiente pueden resultar en el efecto contrario al deseado, dificultar en el aprendizaje y retrasarlo mas allá de la edad esperada.
  • Causas psicológicas: Asociadas principalmente a la enuresis secundaria, un cambio brusco en la vida del niño como la llegada de un hermano menor, el cambio de casa; así como una emoción intensa como la muerte de un familiar cercano pueden regresar a un niño que aprendió correctamente a controlar la pipia tener episodios de enuresis.

Pronto revisaremos las opciones para tratar este problema

Los Berrinches

Jueves, 27 de Marzo de 2008

Hoy quiero abordar un problema común al que todos los padres de niños pequeños nos hemos enfrentado: los berrinches.

Primero revisemos, ¿qué es un berrinche? De una manera muy sencilla podemos decir que un berrinche es la pérdida de control que presenta un niño sobre sus manifestaciones emocionales cuando no obtiene lo que quiere, puede ir desde gritos fuertes, llanto descontrolado, hasta la pataleta en el piso de la tienda departamental o en la casa de la amiga, que tanto horroriza a los padres. El objetivo del berrinche para el niño es, precisamente, obtener eso que le fue negado, ya que el niño pequeño no ha aprendido a pospones sus necesidades y deseos, ni a manejar la frustración. De paso cabe señalar también que este mismo niño no sabe la diferencia entre necesidades y deseos, para el es lo mismo.

Segundo, ¿cuál es la edad de los berrinches?, digamos que los berrinches aparecen como ‘normales’ dentro del desarrollo del niño aproximadamente entre el año y medio y los cinco años, claro que, si papas y cuidadores han actuado como se espera de ellos ante los berrinches estos deben de ir disminuyendo su intensidad y ser cada vez mas espaciados.

Tercero, y lo más importante ¿qué se espera de papas y cuidadores? Aquí viene lo difícil, y me gusta aclararlo porque de repente pareciera al escribirlo y, supongo que también, al leerlo que se plantea como algo muy sencillo y con cierta recriminación para quien no logra hacerlo a la primera, pero esto no es así, el proceso es complicado y requiere mucho empeño, paciencia y dedicación (principalmente lo segundo), pero el resultado vale la pena.

Entonces, veamos, lo primero que se espera de papas y cuidadores es que se pongan de acuerdo en ausencia del niño, de ser posible, y presenten un frente común, de hecho, que tengan las reglas básicas claras y concensuadas y sea poco lo que tengan que improvisar y negociar en el momento. Si se presenta una situación de diferencia de opinión entre papá y mamá por ejemplo lo ideal sería que negociaran y llegaran a un acuerdo y partiendo de ahí presentaran un frente común, lo que hay que evitar son frases como “yo si te dejaría pero tu mamá…”, o “por mi esta bien, pero tu papá…” ya que señalan héroes y villanos entre los padres y le van dando al pequeño opciones de manipulación; un ejemplo puede ayudar, sin ventanear a nadie, en cierta ocasión una pequeña de tres años y medio empezó a hacer un berrinche porque quería un dulce antes de la cena, a lo que su mamá respondió que no, después de dejar bien claro que no iba a ceder y darle a la niña tiempo y espacio para calmarse, mamá intentó cerrar el episodio con su frase acostumbrada “recuerda, los berrinches no funcionan”, a lo que la pequeña respondió con una sonrisa “pero con papá si” , desde ese día papá tuvo mas cuidado con su manejo de los berrinches.

Una situación diferente se presenta si la diferencia es con la abuela o alguna tía, el resto de los miembros de la familia debe entender que la autoridad de papá y mamá es incuestionable y va sobre cualquier otra, si ellos ya señalaron un límite no deben intentar cruzarlo o ignorarlo.

Lo segundo que se espera de padres y cuidadores es que piensen cuidadosamente sus “si” y sus “no”, porque una vez pronunciados (salvo raras excepciones) no hay vuelta atrás. Por supuesto que el berrinche busca cambiar los no en sí, y algunos si en no, pero si fueron pensados con cuidado no deben ser cambiados solo para callar los gritos o levantar al pequeño tirano del piso de la tienda departamental, lo único que logramos si empezamos a ceder ante esto y cambiar es que la próxima vez que el niño(a) reciba una respuesta que no le agrade haga el berrinche con mayor intensidad y mayor duración, esperando que, eventualmente, como ya sucedió con anterioridad, funcione.

Y lo tercero que se espera de nosotros, lo que requiere mas paciencia y fortaleza es que, una vez que el berrinche esta en curso debemos dejar que termine sin intervenir, la mejor forma de hacer esto es escoger un rincón de la casa (diferente al cuarto del niño, al cuarto de juegos y al baño), lo mas libre de estímulos que se pueda, al que llamaremos el rincón o el curto de los berrinches, llevaremos al niño(a) hasta ahí y lo dejaremos, avisándole que se quedará ahí tanto tiempo como dure el berrinche, y cumplirlo. Otra respuesta similar a la anterior, de la misma niña lista a la misma afirmación de la mamá de “los berrinches no funcionan” fue “si los haces muy fuertes si”; lo que nos prepara a que en un principio todo parecerá aumentar en lugar de disminuir, sobre todo si intentamos poner en práctica esto después de un tiempo de haber cedido ante los berrinches del pequeño, al principio en lugar de disminuir el tiempo y la intensidad va a aumentar, el niño querrá conseguir lo que pide y lo intentará a toda costa. Por último, que pasa si el berrinche llega a lo más temido, presentarse en público, como ya señale, en una tienda departamental o la casa de unos amigos; la forma de actuar no difiere mucho de lo que se espera en casa, solo que aquí no tenemos rincón de berrinches, así que simplemente hay que pararnos junto al niño y aclararle que esperaremos ‘pacientemente’ a que el berrinche termine, pero nuestra respuesta no cambiará. Aquí, además de paciencia, debes estar preparada(o) para soportar las miradas de las personas que pasan cerca y que, seguramente, tú interpretarás como recriminación, pero nuevamente la regla se cumple, si cedes al berrinche en público, la próxima vez lo intentará más fuerte y por más tiempo intentando lograr el mismo resultado, tú decides.

Por el momento es todo, mas adelante abordaré, un poco mas a detalle las opciones que revisamos hoy.